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El origen de la dehesa

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El origen de la dehesa
Como somos muy de preguntarnos por el origen de las cosas, hoy vamos a contar cuál es el origen de la dehesa. Un ecosistema natural y ecológico muy especial en nuestra tierra por ser el lugar de crecimiento y desarrollo del cerdo ibérico.Casi nada.
Pues bien, para encontrar el germen de estos espectaculares lugares deberíamos trasladarnos hasta los bosques mediterráneos. Unos hábitats naturales que se utilizaron también para la producción agrícola, ganadera y forestal. Y que, como consecuencia, perdieron con los años parte de su gran boscosidad para convertirse en espacios algo más despejados, pero con una ingente biodiversidad.
Las condiciones del terreno y el clima privilegiado de la región son una de las señas de identidad de Extremadura. De hecho, sólo la dehesa extremeña cuenta con casi un millón de hectáreas dedicadas a estos refugios ecológicos, que, con el tiempo, se convirtieron también en residencia de lujo del cerdo ibérico. Rodeados por bosques de encinas, alcornoques y hayas, además de pastizales y otras muchas especies arbóreas por donde se mueven en libertad, hacen de este sitio un lugar fantástico para su desarrollo. Además, la compañía de otros animales autóctonos como ciervos, vacas, jabalíes, lirones, ovejas, cabras, o una amplia variedad de aves, dan vida propia y un encanto especial a la dehesa en su conjunto.
En Extrem Puro Extremadura contamos con más de 18.000 hectáreas disponibles y preparadas para que el crecimiento de nuestros cerdos sea el mejor. La gran disposición de terreno para pastar y alimentarse de bellotas convierten este paraje ecológico en la mejor garantía de vida plena y saludable del cerdo ibérico. Su gran extensión les obliga a caminar y moverse constantemente en busca de alimento y agua, y eso contribuye al fortalecimiento de sus músculos, lo cual a la postre es beneficioso para la calidad final de nuestros productos ibéricos.
Hoy en día, el ecosistema de la dehesa está en peligro. La seca es una de las enfermedades que más estragos está causando en estos parajes naturales, cuya propagación se ha incrementado notablemente en los últimos años. Un virus que se extiende por el subsuelo, infiltrándose por las raíces de los árboles más viejos y secándolos definitivamente. Además, los problemas medioambientales, económicos y sociales, no ayudan a garantizar la sostenibilidad de las dehesas y, por tanto, el esfuerzo físico y económico que conllevan hacen de estos lugares rincones exclusivos origen de alimentos sin igual.